★★★
El primer libro que leí de Taibo fue Persona Normal, quedé bastante feliz al terminarlo que no dudé
mucho en conseguir otro libro de su autoría. Llegó diciembre de 2015, tuve la
oportunidad de ir a la FIL Guadalajara y el último día me topé con la sorpresa
de que Benito Taibo estaba firmando libros. No pensé mucho la situación y tomé
el primer libro que vi para que me regalara una firma, dicho libro era Cómplices, ni siquiera había leído la
sinopsis, no tenía ni una pequeña idea de qué trataba, pero quería conocer y
platicar brevemente con Taibo. Fue bastante amable a pesar de que se le veía
algo cansado por el gentío que había en el lugar, le comenté lo mucho que había
disfrutado Persona Normal y lo mucho
que había conectado con el libro cuando lo leí. Recuerdo que me dio las gracias
y me regañó por no haberle llevado Persona
Normal para firmarlo también, sonrió y se tomó una bonita foto conmigo.
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| Tapé mi cara porque ese día estaba enferma y tengo cara de muerte. |
Por cosas del destino (y mi falta de tiempo y ganas), aplacé la
lectura del libro hasta inicios de este año. No quise leer la sinopsis para ver
con qué me iba a encontrar y, aunque no fue lo que esperaba, sí que disfruté la
lectura. La historia de Cómplices es
muy sencilla, una historia bastante cotidiana con la que, en ciertos puntos,
podemos conectar quiénes hemos estado en el mundo de los libros desde hace
tiempo. Tenemos tres personajes principales, quienes a lo largo del libro nos
van contando su aventura con los libros: Julián, un chico que por aburrimiento
comienza a descubrir que los libros no son tan aburridos como llegó a pensar;
Isabel, una chica que está en búsqueda de la protagonista perfecta mientras
encuentra el verdadero camino a la felicidad; Él, un chico (que puede ser
cualquiera) quien se vuelve protagonista de cada historia que lee. A lo largo
del libro también nos encontramos con historias de personas de diferentes
partes del mundo que nos cuentan sus experiencias con los libros, algunas
buenas y otras malas.
Los libros le han devuelto la vida. Se han convertido en bálsamo para
las heridas, ladrillo que construye casas donde viven los sueños y la
imaginación, burbuja que lo protege de la banalidad de los macchiatos de leche
de soya y doble caramelo. (111)
Cómo pueden ver no es nada del otro mundo, no tenemos dramas, peleas,
dragones o fantasmas, solo tenemos lectores. La narrativa de Taibo no es muy
complicada, digerible para todo público tiene como función principal la empatía
con el lector, en ocasiones pareciera que es un amigo cercano quién te está
contando la historia y eso le da un toque muy dulce a todo lo que vas leyendo,
un toque de cercanía. Disfruto bastante leer a Taibo, es interesante ver cómo
al usar palabras sencillas de uso cotidiano puedes decir algo extraordinario,
creo que ese es el reto más grande que tiene un escritor. Sin embargo, la
historia principal no me gustó casi nada, cuestión meramente personal porque
atando cabos puedes descifrar el final desde el inicio. Las historias sueltas
que mete Taibo a lo largo de su historia son muy interesantes y conmovedoras, compensan
el que la historia de Julián e Isabel no terminara de llenar mis expectativas.
Sus personajes principales son bastante normales, no son entrañables pero
tampoco pasan del todo desapercibidos, al final terminas sintiendo que algunas
de sus experiencias las ha vivido tú y es, justamente, porque en algún punto de
nuestras vidas todos hemos vivido algo parecido.
Se queja con amargura de que en los libros no están esas mujeres, como
ellas, con sueños, con ganas de cambiar el mundo, con fuerza y determinación.
Están rodeadas de abnegadas, sumisas, comparsas, parejas, portadas de revistas.
Sonrisas de anuncio de pasta de dientes. Y por otro lado, en eso que se llama «vida real»,
están aquellas mujeres explotadas, violadas, desaparecidas, vejadas,
humilladas. Y ella sabe, por lo que ve todos los días, que el mundo es injusto
y cruel con el género femenino. Por eso quiere leer y aprender y descubrir.
Para cambiar algo en este lugar hostil y terrible donde le tocó vivir. Donde
las mujeres caminan con miedo por las calles y cualquiera se siente con derecho
para decirles o hacerles cualquier barbaridad, sin medias las consecuencias.
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Lectura ligera, agradable y con un mensaje bien encaminado. Taibo no
decepciona en presentarnos una historia común como la gran aventura, al final
nuestro día a día siempre es extraordinario. Curiosa es la forma en cómo a
través de sus libros se encarga de recordarnos la importancia que tiene la
lectura en la vida de las personas, y claro, de recomendarnos libros en sus
historias.
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| "Para Rebeca, por su derecho a lo extraordinario. Un beso, Benito Taibo" |
¿Qué opinan del libro? ¿Han leído a Benito
Taibo antes?
¿Cómo fue su acercamiento
con la lectura?
Rebeca
Cuerda ocasionalmente.
Cuerda ocasionalmente.






