Ya saben que yo nunca muero, que siempre por razones ajenas a mi me pierdo por un par de semanas. Pero siempre regreso. Como ya lo he comentado en algunas cuantas ocasiones, me encuentro estudiando Letras Españolas, carrera en la que cada semestre nos encargan leer más de 15 libros en todas las materias, así que a veces me veo muy apretada para poder leer algo que yo quiera leer. Este semestre nos encontramos hundidos en la época del Siglo de Oro Español, y como es requisito indispensable, me encuentro leyendo nada más y nada menos que...
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha
de Miguel de Cervantes.
Un libro que como muchos sabrán (y si alguien no sepa, aquí se los digo) se caracteriza, no solo por lo extenso de su historia, sino también por tener como protagonista a un viejo loco que se cree caballero andante en busca de aventuras. Bien podría escribirles aquí la trama del libro, pero al ser libro tan conocido, sobra explicar más de lo ya dicho.
Además de ser una de las joyas de la literatura, ha resultado (en lo personal) un libro entretenido y del que se pueden sacar una infinidad de frases, anécdotas, mensajes, ensayos, etc, etc. Ya había intentado leerlo en una ocasión, cuando me encontraba muy poco instruida en el arte de la literatura, así que me resultó bastante tedioso y aburrido. Pero ahora, que ya tengo bastantes referencias y vagos conocimientos de la vida de Cervantes, puedo disfrutar de la divertida historia de Don Quijote y su fiel Sancho Panza.
Cuando termine este librito (ajá) tengan por seguro mis valerosos seguidores, que aquí tendrán su reseña, así como las muchas otras que les he venido prometiendo y que por causas del destino y sus desventuras, no he podido terminar de escribir.
"Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de todas las ciencias, especialmente aquel que dice: 'Donde una puerta se cierra, otra se abre.'"






